En el libro Más allá del bien y del mal de Nietzsche, en el capítulo uno, titulado De los prejuicios de los filósofos podemos leer textualmente:
Cuando yo analizo el proceso expresado en la proposición 'yo pienso' obtengo una serie de aseveraciones temerarias cuya fundamentación resulta difícil, y tal vez imposible, - por ejemplo, que yo soy quien piensa, que tiene que existir en absoluto algo que piensa, que pensar es una actividad y el efecto causado por un ser que es pensado como causa, que existe un 'yo' y, finalmente, que está establecido qué es lo que hay que designar con la palabra pensar, - que yo sé qué es pensar. Pues si yo no hubiera tomado ya dentro de mí una decisión sobre esto, ¿de acuerdo con qué apreciaría yo que lo que acaba de ocurrir no es tal vez 'querer' o 'sentir'? En suma, ese 'yo pienso' presupone que yo compare mi estado actual con otros estados que ya conozco en mí, para de ese modo establecer lo que tal estado es: en razón de ese recurso a un 'saber' diferente tal estado no tiene para mí en todo caso una 'certeza' inmediata.
martes, 20 de marzo de 2012
martes, 13 de marzo de 2012
¿Ética o técnica?
Se conoce que en el mundo se disponen de suficientes alimentos para que toda la población mundial esté lo suficientemente bien alimentada. Aun así todos sabemos que ésto no sucede. Los gobiernos nos llenan los oidos con sus últimos adelantos tecnológicos, prometiendo con algunos eliminar el hambre en el mundo, usando biotecnología, mediante productos transgénicos, etc. Y he aquí la cuestión fundamental, pues si conocemos que hoy por hoy hay en el mundo los suficientes alimentos para todos, ¿por qué crear más? El hambre en el mundo no es un problema de técnica, sino de ética.
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