miércoles, 22 de febrero de 2012

Hablando de ojos y culos

Desde bien pequeño siempre pensé por qué si a una mujer le decías que tenía unos ojos muy bonitos se alegraba pero si le decías que tenía un culo bonito se enojaba. Quizás era la forma de expresión al comunicárselo, que respecto a los ojos era más dulce y en cuando a las nalgas menos. Pero realmente no creo que fuera eso, sino unas imposiciones sociales. Ver de pequeño constantes escenas donde mujeres son alabadas por sus ojos sonríen y mujeres a las que se piropea su trasero ponen malas caras creo que algo repercute en nuestro comportamiento. Y respecto a este tema siempre he pensado que si algo se tiene que alabar si hemos de decidir entre ojos y trasero es éste último, ya que al menos en cierta medida cada uno elige su culo, ya que lo puede trabajar, modelar, adelgazar o engordar dentro de las características concedidas en su nacimiento. Los ojos por el contrario no los decidimos para nada, y es más, incluso ni cambian, pues es el único órgano que no envejece a simple vista.
Espejo de una sociedad donde se exalta más los atributos de cuna que los ganados a pulso en esta vida.

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